Gael levantó la mirada hacia los hombres que permanecían detrás de él.
Su expresión había cambiado por completo.
—Abran fuego.
La orden fue suficiente.
Los hombres comenzaron a disparar contra la entrada de la bodega. El estruendo de las armas retumbó por todo el lugar, haciendo vibrar los ventanales y provocando que varios objetos cayeran de las estanterías.
Los tres hombres que custodiaban la propiedad reaccionaron de inmediato.
—¡Al suelo! —gritó uno de ellos.
Se refugiaron detrás de unas e