Khaled
Lara aún estaba tensa, incluso cuando intentaba disimularlo. Sus ojos evitaban los míos, pero su cuerpo no mentía. Yo podía sentir el calor de su piel bajo mis manos, el leve temblor de su respiración mientras la mantenía contra mí debajo de la ducha.
Ella estaba asustada.
Pero también estaba entregada.
Mis labios se deslizaron por su cuello, saboreando el gusto del agua caliente mezclado con el aroma dulce de su piel. Sus manos tocaron mis hombros, dudosas, como si no supieran si debían