Lara
Miré mi reflejo en el espejo por tercera vez en menos de diez minutos. El vestido dorado de seda caía sobre mi cuerpo como una segunda piel. El escote era elegante, pero aun así lo suficientemente atrevido como para hacer que mis mejillas se sonrojaran. Mi cabello estaba suelto, con ondas suaves cayendo sobre los hombros. El maquillaje ligero hacía que mis ojos se vieran más intensos. Estaba bonita. Muy bonita.
Pero también estaba nerviosa.
Era extraño. Había convivido con Khaled el tiempo