Pashir
Entré en la habitación donde Maisha estaba sentada sobre la cama, con el suero colgando a su lado y las manos apoyadas sobre su vientre todavía discreto. El ambiente tenía ese olor característico de hospital, ese silencio pesado que no tranquiliza a nadie. Las palabras de su madre aún resonaban en mi cabeza, cada frase cargada de juicio, razón y advertencia. No esperaba una conversación así, y mucho menos de esa manera. Respiré profundamente antes de acercarme, intentando mantener la com