Khaled
El día fue largo. Negociaciones exhaustivas, reuniones interminables y decisiones que exigían precisión. Cuando finalmente llegué a casa, esperaba encontrar algo de tranquilidad, pero en cuanto vi a uno de los empleados acercarse con expresión vacilante, supe que algo había ocurrido.
—Señor, el padre de la señorita Lara estuvo aquí hoy —dijo, manteniendo una postura respetuosa.
Me detuve mientras me quitaba el abrigo y lo miré con interés.
—¿Y ella lo recibió?
El hombre desvió la mirada