Alberto
Desde que recibí la noticia de que Lara estaba en la casa de Khaled, no logré dormir bien. Una parte de mí aún no podía creer que mi propia hija hubiera tenido la osadía de intentar huir. Siempre supe que era ingrata, siempre supe que cargaba un resentimiento infantil dentro de ella, pero ¿intentar arruinar un matrimonio como ese? ¿Intentar perjudicar a su propia familia? Eso superaba cualquier límite.
No podía permitir que continuara con esa rebeldía. Si Khaled perdía la paciencia, tod