Alberto
Estaba sentado en el sillón del hotel, disfrutando de un vaso de whisky, cuando la puerta de la habitación se abrió con brusquedad. Mi corazón se aceleró por un instante, pero enseguida reconocí a uno de los hombres de Khaled. Su mirada era seria, y supe de inmediato que no traía buenas noticias.
—¿Qué ocurrió? —pregunté, dejando el vaso sobre la mesa de vidrio a mi lado.
El hombre me miró sin prisa alguna, como si saboreara lo que estaba a punto de decir.
—Lara intentó huir.
Mi expresi