Adir Rashid
Estaba en el área VIP, observando el movimiento con la tranquilidad de quien sabe que todo allí funcionaba bajo su autorización. Los hombres conversaban, bebían, reían en voz alta. Nada escapaba a mi control. Fue entonces cuando la noté a ella.
Nayla.
Trabajaba, yendo y viniendo entre el bar y las mesas, concentrada, ajena a las miradas que atraía. No pasó desapercibida. Algunos hombres comentaron, otros la miraron más de lo necesario. Percibí de inmediato el cambio en la expres