Lara
El reloj marcaba las 3:12 de la madrugada.
No lograba dormir.
La mansión estaba en silencio. Ese tipo de silencio que grita por dentro. Que amplifica los pensamientos y hace que todo parezca más oscuro de lo que realmente es. La luz de la luna se filtraba por las cortinas del dormitorio como un susurro maldito, recordándome que, incluso rodeada de lujo, seguía siendo prisionera de decisiones que nunca tomé.
Me senté en la cama con cuidado.
Las yemas frías de mis dedos tocaron mi vientre aú