Rafaela
Salí de aquel evento con el rostro ardiendo y el orgullo completamente destrozado.
Las luces del salón aún brillaban detrás de mí, la música seguía sonando como si nada hubiera pasado, pero dentro de mi cabeza todo estaba en silencio. Solo existía el recuerdo de aquellas palabras.
Las palabras de Zayd.
Delante de todos.
Delante de su esposa.
Delante de su hermana.
Delante de hombres que controlaban la mitad de aquella ciudad.
“Yo amo a mi esposa.”
Aquello resonaba en mi cabeza como una