Nayla
Llegué a casa y Amir ya había retirado la nevera y la estufa antiguas. Gracias a Dios, al menos sirvieron para algo. Últimamente él venía diferente, más responsable, como si finalmente hubiera asumido el papel que siempre fue suyo. Me estaba gustando esta nueva versión; a veces pienso que el antiguo Amir fue llevado por alguna fuerza sobrenatural del desierto, y sinceramente prefiero no comentarlo, porque quién sabe si deciden devolverlo. Mejor no provocar al destino.
No tardó mucho en ll