Talia
La mesa del comedor parecía una obra de arte.
Ya había visto restaurantes caros antes, ya había entrado en casas lujosas, pero aquello era otra cosa. Cada detalle parecía pensado para impresionar. La enorme mesa de madera oscura pulida brillaba bajo la luz suave de los candelabros de cristal. Los platos eran de porcelana fina, los cubiertos de plata y las copas delicadas reflejaban la iluminación dorada que venía de las velas dispuestas en el centro.
Era el tipo de escenario que hacía que