Adir
La llamada de mi madre terminó, pero sus palabras siguieron resonando en mi cabeza mientras aún sostenía el teléfono.
Conocía a Lara lo suficiente como para saber cuándo estaba realmente preocupada y cuándo simplemente estaba exagerando por instinto de madre.
Aquella mañana, el tono de su voz había sido claro.
Estaba alerta.
No desesperada.
No furiosa.
Pero atenta de una forma muy específica.
Cuando mi madre decía que alguien era una serpiente, normalmente era porque esa persona ya había m