Nathaly
El cuarto estaba hecho un caos.
Vestidos esparcidos sobre la cama, zapatos tirados en el suelo, bolsos abiertos y maquillaje ocupando la mitad del tocador. Yo estaba parada frente al gran espejo mientras sostenía un vestido negro contra mi cuerpo, intentando imaginar cómo se vería una vez puesto.
Talia estaba detrás de mí, sentada en la cama, analizando otra pila de ropa que trajimos de Brasil.
—Ese no —dijo.
La miré a través del reflejo.
—¿Por qué?
Hizo una mueca.
—Está