Sahir
Entré al baño para ducharme y mi teléfono comenzó a vibrar sin parar. Pensé en revisarlo, pero estaba en medio de la ducha y no iba a interrumpir por eso, sobre todo porque últimamente siempre es algún problema que resolver.
Terminé de bañarme con calma, me envolví en la toalla, tomé el teléfono y salí. En cuanto lo desbloqueé, vi un grupo de mensajes: era el equipo de la empresa avisando que un empresario influyente de Nueva York estaba llegando a Dubái.
Me pareció extraño, pero cada vez