Khaled
El dormitorio había entrado en un silencio controlado después de que los médicos estabilizaran el cuadro de Adir, pero aquello estaba lejos de significar que la situación estuviera resuelta. Era solo una contención momentánea dentro de algo mucho mayor. Mi hijo seguía tendido en aquella cama, inconsciente, completamente vulnerable, y eso era algo que yo simplemente no aceptaba.
Permanecí observando unos segundos, analizando cada detalle, cada respiración, cada mínima reacción de su cuerp