Lara
Esperé a que terminara la llamada para actuar.
No había espacio para la duda en aquel momento. Todo ya estaba en movimiento, y cualquier retraso, cualquier desorganización, podía transformar aquello en un problema mucho mayor de lo que ya era.
Respiré hondo una vez, ajustando la postura antes de caminar por el salón. El ambiente seguía impecable, como si nada estuviera fuera de lugar. La música suave, los invitados llegando, las miradas curiosas… todo parecía exactamente como debía ser.
Pe