Leila
Nunca fui ingenua como las demás mujeres a mi alrededor.
Nunca creí en planes perfectos, mucho menos en gente que promete poder absoluto como si eso no tuviera precio. Aquí en Dubái, todo tiene un costo, y normalmente se paga con sangre, silencio o exilio.
Desde el principio sabía que aquello podía salir mal.
Cuando vi a Nadia cruzando el salón detrás de Adir, con aquel vestido demasiado caro para alguien que decía ser solo una invitada, algo se rompió dentro de mí.
No fue sorpresa.
Fue c