KEILY
A estas alturas, empiezo a esperar que todas encuentren su propio Marcello porque ya me siento presionada a interactuar con él en primer lugar. Siento que no me están dando el espacio adecuado para planear cómo quiero que vaya este encuentro, y todos se sienten con derecho a un asiento en primera fila.
Me pongo un pantalón de chándal, recojo el cabello en un moño desordenado y me aplico crema hidratante en la cara para no verme tan horrible como me siento. Los mareos y las náuseas siguen