Todo sucedió tan rápido que apenas hubo tiempo para pensar.
El conductor pisó los frenos con fuerza, y las ruedas chirriaron en un grito metálico que cortó el aire. El corazón de Natalia dio un vuelco mientras el auto se deslizaba, patinando sobre el asfalto. Alcanzó a abrazar a Alessandro por reflejo, intentando protegerlo, pero el impacto los lanzó hacia adelante.
El cinturón se clavó en su pecho y el golpe contra el respaldo del asiento delantero le arrancó el aire de los pulmones. Dolió. Do