Misha
Lenin sabe que no debe molestarme mientras arrastra el bolso de lona lleno de P50 por el pasillo, dejándome por fin a solas con Drea. Probablemente solo esté emocionado por tener a alguien nuevo en la casa con quien hablar, pero su incapacidad para cerrar la boca me está poniendo de los nervios. Necesito averiguar cuál es el asunto de esta mujer antes de revelar demasiado sobre nuestros motivos.
Mantengo un agarre firme en el brazo de Drea mientras la conduzco por el pasillo hasta una de