KEILY
Ver a Marcello levantarse de la cama y marcharse en ese estado tan debilitado fue una de las cosas más duras que he experimentado. No puedo imaginar cómo se siente, el dolor que se ve obligado a soportar mientras sigue adelante con la vida que eligió para sí mismo.
No puedo evitar preguntarme —¿realmente vale todo eso la pena para él?—. Aunque tiene tanta riqueza material, más de la que sabe qué hacer, no hay nada que lo motive. Claro, tener cosas bonitas es uno de los mayores deseos de l