KEILY
El estómago se me hunde al mero mencionar Italia. Últimamente parece que los recordatorios de ese lugar, de él, están en todas partes.
—¿Ah, sí? ¿Me estás pidiendo que vaya a Italia? —bromeo, intentando mantener un tono casual para no parecer demasiado ansiosa. Me moriría de vergüenza si no fuera el caso.
—Bueno, sí, en realidad. Tú y algunos otros han sido seleccionados para trabajar en distintos departamentos durante unos meses. Sé que será agotador, pero se les compensará muy bien por