Capítulo 97
Rebeca
Cuando mi padre llegó al coche, yo estaba aterrorizada. Tenía los zapatos sucios y el pelo revuelto. Corrió a por agua y utilizó una camiseta de Enzo o de su padre que estaba en el asiento trasero, la empapó y me ayudó a volver a ponerme blanco.
Utilicé el espejo retrovisor para arreglarme el pelo y mi padre me puso el velo en la cara.
- El novio debe de estar ansioso, ya has tardado bastante -sonrió-. - Por cierto, ¿cómo te las arreglaste para ensuciarte