Capítulo 41
Fabiana
- ¿No vienes? Creo que quieres correrte -preguntó una vez más, pero yo no me moví, me quedé mirando sin negarlo y sin hacer ningún movimiento que delatara mi deseo de ir.
Antonio se acercó a mí, tiró de mí para que mis piernas quedaran fuera de la cama y con su mano derecha atrapó mi pelo entre sus dedos, apretó con fuerza y puso mi pierna izquierda sobre la cama.
- Ay -me quejé, pero él sonrió-.
- Me doy cuenta de que prefieres seguir órdenes. Quiero