Capítulo 14
Fabiana Prass
Me quedé allí como una tonta, porque aunque quería matar a aquel Don desvergonzado, acabé perdiéndome y dejando que me envolviera con su beso. Y lo peor es que durante unos minutos no estuve besando al jardinero sino al hombre que me compró, porque no visualicé nada, sólo me gustó cómo se apoderó de mi cuerpo.
No vi nada del jardinero en él, al contrario... pero toda esa arrogancia removió algo dentro de mí, y lo siguiente que supe es que estaba disfrutando de su beso. Menos mal que llegó alguien y pude volver a respirar, porque reconozcámoslo, besa condenadamente bien.
Cuando fui a llevar los utensilios de limpieza al lavadero, vi un coche que se acercaba a la puerta y enseguida me di cuenta de que las ruedas eran de color rosa. No me lo podía creer cuando vi a aquella chica descolorida bajando del coche, toda pomposa. Lo que me faltaba, que esa zorra bajara a tomarme el pelo.
Bajó con un atuendo diminuto, tacones altos que se hundían e