Capítulo 12
Fabiana Strondda
Era demasiado tarde para pensar en huir, ya estaba casada. Y peor que eso, es el hecho de que él me compró y ahora quiere establecer su dominio sobre mí.
La casa es maravillosa, aunque prácticamente me ha dicho que puedo ser la criada, pero está bien. El problema es que mi miedo crece por segundos, y ese hombre frío me mira profundamente.
- Aquí están los vinos. A este lado están los de menor graduación, y al otro, los de mayor -hablaba en serio.
Don Antonio tomó una copa y cogió un vino del lado de menor graduación, dio un sorbo y me lo ofreció. Nuestras miradas se encontraron y no vi la oscuridad en ellas.
- ¿Alguna vez me mirarás como yo le miré a él? - preguntó en voz más baja.
- No existe "él", eso era mentira. Ahora sólo veo al hombre que me compró -dije, intentando sonar fuerte, y él tomó el resto del vino de su copa.
- Es una vergüenza.
- ¿Qué es una pena? - me dejó hablando sola y salió.
- Te espero en el d