Gabito salió del ascensor acompañado por sus tíos y Norita, para ser entregado a sus papás, el pequeño caminaba pensativo.
—¿Ya nos los voy a ver? —cuestionó con la mirada entristecida al saber que se irían a su nueva casa.
Sam lo miró con ternura y a la vez con nostalgia.
—Claro que nos veremos, no todos los días, pero muy seguido —comentó y le acarició el rostro—, puedes quedarte con nosotros los fines de semana.
—Recuerda que somos tu familia y siempre vamos a estar pendiente de ti, pitufi