Andrew frunció el ceño y observó a su hermano.
—Debe ser un error —mencionó con molestia y sacó otras dos tarjetas más—, cobre con cualquiera de esas —indicó.
Un par de minutos después el mesero volvió.
—No pasaron ningunas —informó.
—¿Qué? —cuestionó Andrew gruñendo—, debe ser un error —reclamó, y luego miró a su hermano—, préstame la tuya —solicitó.
Mike negó con la cabeza.
—La mía está sobre girada —mintió—, lo siento.
Las mejillas de Juan Andrés se tiñeron de carmín ante la ver