La medianoche no llegaba de golpe.
Se filtraba.
Primero bajaban los ruidos más agudos, luego la ciudad adoptaba un pulso más lento, más espeso. No era silencio; era otra forma de atención. Como si algo hubiera despertado justo cuando la mayoría se preparaba para dormir.
Stepfanny lo sintió incluso antes de mirar el reloj.
El aire de la habitación parecía haberse vuelto más denso, casi eléctrico.
La lámpara arrojaba una luz cálida que no alcanzaba a borrar las sombras. La noche entraba por la ve