(POV: Ishtar)
Esto ya no era un combate.
Era una sentencia.
Mike se estrelló contra la roca por segunda vez, su cuerpo marcando la piedra como si la montaña intentara tragárselo. Cada golpe que lanzaba era un estallido de trueno contenido, pero el monstruo lo absorbía. No esquivaba. No bloqueaba. Solo… recibía.
Como si se alimentara del castigo.
—¡Mike! —grité, corriendo hacia un lateral para flanquear—. ¡No más ataques directos, absorbe todo lo que le das!
—¡Tiene un núcleo! —gruñó, escupiendo