(POV: Ishtar)
La noche no nos ofrecía descanso.
Cada uno de nosotros cargaba heridas. Algunas visibles. Otras no.
Mike dormía mal, girando entre sueños, murmurando frases rotas como si el monstruo aún estuviera clavado en su memoria. A cada tanto, el tatuaje en su pecho chispeaba, latiendo como si quisiera reactivarse, pero se apagaba, inestable. Harold estaba sentado junto al fuego, limpiando su equipo con una precisión casi obsesiva, el ceño fruncido y los labios apretados, como si concentrar