Capítulo 13
Liliana me llevó a la parte trasera de la casa, lejos del ruido y de los invitados. Caminaba rápido, como si quisiera sacarme a rastras de la que un día fue mi casa
Cuando por fin se detuvo, me miró con los ojos llenos de rabia, esa mirada que ya estaba acostumbrada cuando las cosas no salían como ella quería y me culpaba a mi
—¿Qué haces aquí? —me pregunto furiosa y enojada —. Esta no es tu fiesta y no eres bienvenida.
Me crucé de brazos sin entender sus palabras
—Tú me invitaste —respondí—. Si pensabas que iba a quedarme llorando en una esquina, te equivocas. Nunca voy a llorar por ti o por Mike, hermanita, solo cumplí con el compromiso social de venir a la boda de quien me invitó.
Ella frunció el ceño, molesta porque no me vio temblar como esperaba, se que ella esperaba verme destruida, no la mujer segura que llegó a la bida
—¿No te duele?—preguntó algo tensa —. ¿No te duele que yo le quitara a Mike?
—Mike es parte de mi pasado —contesté tranquila—. Y la basura se bot