Capítulo 14
Lo que Mckenzie acababa de confesar cambiaba mi vida por completo, esos malditos habían intervenido en lo más valioso para mi
No pude contenerlo. Caminé directo hacia la fiesta, sin pensar, sin sentir el dolor en la pierna, estaba como en piloto automático, Abrí las puertas con fuerza y entré.
Liliana ya estaba en el altar, agarrada de la mano de Mike, sonriendo como si no hubiera destruido mi vida, como si su maldita envidia no fuera toxica para mí
No lo soporté.
—¡¿Cómo pudieron