Capítulo 39
Me sentía agobiada con todo. Tenía el pecho apretado, las manos frías y el cuerpo temblando. No podía pensar con claridad. Solo quería irme, salir de esa casa, respirar aire que no me asfixiara. Caminaba de un lado a otro de la habitación cuando la puerta se abrió.
Santiago entró con una gran sonrisa, estaba decepcionada de el
En cuanto lo vi, algo dentro de mí se rompió. Ya no tenía fuerzas para fingir, ni para callar, ni para seguir acumulando miedo. Me giré hacia él sin pensarlo.
—¿Fuiste tú? —le pregunté, con la voz temblorosa pero firme—. ¿Fuiste tú quien se encargó de difamar a Edward para que lo llevaran preso?
Se quedó paralizado con el rostro pálido, No respondió, empezó a tartamudear Su expresión cambió apenas un segundo, lo suficiente para confirmarme todo, el Santiago seguro y fuerte se desvaneció al ser descubierto en una mentira tan cruel.
Saqué el teléfono con manos temblorosas y le puse la grabación, que había sonado en la contestadora donde le pedían indic