Mundo ficciónIniciar sesión—…ina… ¡Nina!
La muchacha levantó la cabeza asustada cuando Kolya se arrodilló a su lado. Había estado más de una hora hablando con su hija, porque en aquel momento, Victoria era lo único que podía mantenerla en pie.
—Muñeca, tienes que comer algo —la apremió su hermano.
—Ya comí, Kol… me comí un sándwich…
—Eso fue ayer, nena.







