Mundo ficciónIniciar sesiónNina estaba apoyada en el marco de la puerta de la habitación de Victoria, viendo aquella escena que se pasaba de tierna.
En un puff enorme estaba Jake, dormido, con su hija medio atravesada durmiendo entre su costado y su pecho, y el condenado perrito cagón del otro lado.
—Si lo miras más se te van a salir los ojos —murmuró una voz a su espalda, y Nina se giró para ver a Kolya.
—Deja tú los ojos, se le va a caer







