Mundo ficciónIniciar sesiónNina trabajaba sin descanso. Tenía agua, alcohol, pinzas quirúrgicas, aguja de sutura y por suerte, una ampolleta de anestesia local que gracias a dios habían incluido en la maleta médica, porque de lo contrario los gritos de Jake eran los que iban a derrumbar aquel túnel.
Podía escuchar el ruido de la perforadora taladrando otra vez, pero sabía que tardarían al menos otra hora en alcanzarlos.
Se levó las manos, cort







