Mundo ficciónIniciar sesiónNo había espacio para un silencio incómodo, porque ya bastante lo era todo lo demás.
—¡Nina…!
—¡Lo sé! —respondió ella apretando los labios—. ¡Sé que me amas, y que amas a Victoria! ¿De acuerdo? Igual tendrás que espabilarte más cuando salgamos de aquí, porque no te voy a dar un premio por andar desquiciándome, solo te lo advierto…
Pas&oacut







