Astrid
Tanto Aiden como Alana levantaron la vista al mismo tiempo.
Por una fracción de segundo, una sonrisa satisfecha se extendió por el rostro de Alana, lenta y deliberada, como si hubiera estado esperando este momento. Luego cambió, reemplazada por un destello de irritación, del tipo que surge cuando te interrumpen justo cuando crees tener la ventaja. Como si mi presencia hubiera arruinado algo placentero a lo que ella pensaba tener derecho.
Un pinchazo agudo de celos me atravesó, rápido y f