Aiden
Varias emociones se agitaron dentro de mí en cuanto Astrid hizo esa pregunta.
Algo en mi pecho se abrió de golpe, lento y doloroso, como una puerta que había mantenido cerrada con cerrojo durante años finalmente cediendo. Las cejas de Astrid estaban alzadas, sus ojos buscaban mi rostro, no de forma burlona ni defensiva, sino de una manera que mostraba que preguntaba de verdad. Confiando lo suficiente en mí como para querer la verdad.
Inhalé profundamente y exhalé por la nariz, mis dedos a