Tercera persona
Por un momento, pareció como si todo el salón se hubiera inclinado bajo los pies de Aiden.
Sus ojos se abrieron con incredulidad y una ola fría de miedo le atravesó el pecho con tanta fuerza que casi le robó el aire de los pulmones. La música, las conversaciones, el leve tintineo de las copas… todo a su alrededor se volvió un ruido lejano y borroso.
Astrid había desaparecido.
Su corazón comenzó a latir con violencia dentro del pecho mientras sus ojos barrían la sala una y otra v