Capítulo 31: Pequeños Movimientos
Esa noche fue un caos total, ya que Arturo llegó hecho una furia a casa de sus padres para preguntar por el paradero de Vanesa, pero ni ellos pudieron contestarle.
Por suerte, los mayores actuaron rápido y buscaron calmar a su hijo para que no regresará a las calles y anduviera sin rumbo en busca de esa mujer.
A la mañana siguiente Arturo se fue nuevamente a la empresa porque las llamadas de los socios seguían llegando sin parar.
Por lo que fue directamente a la policía para meter presión y averiguar qué era lo que estaba pasando, ya que si o si debía recibir una explicación para ese día.
Estaba tan metido en sus pensamientos, que no se fijó que la mujer que estaba buscando estaba dejando a su hijo en la escuela en esos momentos.
- Estudia mucho – dijo Vanesa dándole un beso en la frente a su pequeño.
- Hm… nos vemos – declaró feliz dando media vuelta para ingresar al edificio.
- Se ve feliz – comentó Hera, quien los había acompañado.
- Sí y eso me al