Mundo ficciónIniciar sesiónMeg entró en la recepción del hospital como un huracán, se sentía llena de fuerza, y durante el trayecto hasta allí, había preparado un discurso en el que le explicaría los motivos por los que no podía ceder ante sus demandas.
Se acercó al mostrador de recepción, y sonrió a la muchacha que estaba tras la mesa, mirando fijamente la pantalla de su ordenador.
- Buenas tardes, ¿sería tan amabl







