Un año después
- ¡Levyyyyyy!- gritó Meg desde la cocina, para que su marido la escuchara desde la parte de atrás de la casa, donde se encontraba realizando labores de limpieza del jardín y de la piscina. Él acudió corriendo, y entró jadeante en la sala.
- ¿Qué ocurre, mi amor?
- Siento haberte asustado, es que con esta barriga inmensa no soy capaz de abrocharme las zapatillas, y es el único calzado que aún puedo ponerme. Además, tu hermano y Sally deben de estar a punto de llegar, y no quiero q