Sally salía de su última revisión ginecológica con una sonrisa pintada en el rostro por la noticia de que el bebé que esperaba era una niña, cuando se encontró con Marlon frente a ella.
- ¡Marlon! ¡Qué sorpresa verte por aquí! ¿Qué haces por el centro de la ciudad? A ti no te suele gustar caminar por la ciudad.
- ¡Oh, vaya! ¿En serio? Ahora me gusta, supongo que es otro cambio que he experimentado desde que salí del coma. ¿Y tú?
- He ido al ginecólogo, tenía una cita.
- ¡Ah, claro! Espero que