Capítulo 16

Cuando Ben al fin cayó agotado de cansancio, y se durmió en el sillón, Meg lo llevó en brazos a su cuarto, lo arropó, y le dio un beso en su frente de piel suave. Lo contempló durante unos instantes, era su propio ángelito, y no dejaría que nada, ni nadie le arruinara el futuro.

Regresó al salón, y aunque ella misma se sentía también agotada, decidió que necesitaba estudiar durante al menos tres

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