—César, por favor escúchame, Douglas secuestró a mi madre y me amenazó —digo sin importar que no quiera.
Él se da la vuelta y es como dijo, parece que no va a creerme. Aún así, se queda callado por un rato largo, haciendo que su decisión me ponga ansiosa.
—Tienes hasta mañana para irte. Duerme en dónde quieras. —dice y sale de la oficina.
Yo empiezo a llorar, me siento una tonta, sé que lo hice no estuvo bien, pero estaba siendo amenazada por una pistola y por mi madre, aparte lo que me duele t