Isabel.
—Todo está bien —me dice, pero yo ando inquieta, no quiero que mi madre quede con traumas.
Me acerco a ella y me siento a su lado, ella parece estar incómoda.
—¿Cómo fue que te secuestró? ¿Te buscó? ¿Cómo? —le pregunto a ver si puedo ayudarla en algo, aunque sea en desahogo.
Ella agacha su rostro y da un suspiro, se toma su tiempo para hablar.
—Como no respondías mis llamadas, lo busqué a él, creí que seguían siendo amigos, nunca pensé que iba a hacerme eso, pues se notaba que él te que