Isabel.
Me paralice en cuanto lo vi, creí que estaría dormido mientras me iba. Él solo me ve bajando las escaleras, como si hubiese visto un fantasma.
—¿Ya te vas? —dice sin poder creerlo.
—Pues querías que me fueras —dije obvia.
—Pero puedes hacerlo mañana, Isabel, es tarde, piensa en tu hijo.
—Estoy pensando en él, por eso me voy ahora —conteste fría.
Duele, pero ya decidí subir ese interruptor y no deseo bajarlo, voy a proteger a mi corazón. Él suelta un suspiro, lo aceptará, no se esforzará